Querida abuelita :
Hace tiempo que no se nada de ti. No contestas mis llamadas ni respondes a mis mensajes, por eso he decidido escribirte esta carta.
Todos los días cuando salgo a la calle miro a un lado y a otro con la esperanza de verte.
En la parada del autobús te sigo esperando, siempre dejo pasar el primero y espero al segundo por si llegas tarde, pero no estás.
Ultimamente vuelvo a casa dando un paseo como siempre haciamos. Camino lentamente, sin prisas y de vez en cuando imito tus pasos, me gusta sentir que soy tu. Pero la imaginacion me lleva a la realidad.
La tarde es larga, muy larga, sin saber que hacer.
Dando otro rodeo paso por tu casa. Las ventanas siguen cerradas y el timbre no funciona. Te veo girando la esquina, corro detrás pero resulto todo ser fruto de mi imaginación.
Sé que llegará el dia en el que nos volvamos a encontrar y nos fundiremos en un eterno abrazo y nada ni nadie nos separará jamás.
Esta carta no necesita sello, ni dirección de destino porque sé que la leeras, que la estas leyendo.
Te echo de menos.
Siempre tuya.
Tu pequeña.
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