Dispongo de humo, notas y un cúmulo de cosas hermosas como tu de desayuno, es hora de que nadie sea ninguno. Al cobijo de la noche, tu y yo sentaditos en la cama, el sol que nos persigue ya no sale hasta mañana. Tenemos unas horas para empezar a conocernos, y enseñarles a los dioses lo que valen nuestros cuerpos. Vida mia, honremos al milagro de estar vivos, el tiempo hará ceniza de los besos que nos dimos, por eso amor mío, propongo que disfrutemos, porque lo que no hagas hoy, mañana lo echaras de menos. Yo puedo darte este segundo, y este otro, pero no me pidas niña que tengamos un nosotros. Búscame cuando la soledad te venza y el frío de la noche pueda más que tu vergüenza, en mi encontrarás un paraiso de caricias, de técnicas antigüas, de besos y delicias.
Quiero encontrarte princesa, nunca pude olvidarte.
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